
En mis años
universitarios, recuerdo cuan pesado era para mis compañeros y para mí la
materia de lógica y diseño. Estuve a punto de perder el año en aquella asignatura,
es más, tuve que dar un examen de recuperación. Estudié y me desvelé durante toda
la semana previa al examen, fue una prueba muy intensa el esperar y estudiar
toda la semana. Finalmente, llegó el día de la prueba, y esta tenía en una sola
pregunta con una complejidad tremenda. Recuerdo terminar el examen, justo en el
momento en que nuestro profesor recogía las hojas de los exámenes y ver muchos compañeros llorar pues se
imaginaban lo peor. Ahora nos tocaba esperar una semana más para ver nuestras
notas finales. ¡Que suplicio fue esperar! Pero por fin nuestro profesor nos
entrego nuestros exámenes y pase con lo justo, 7.5. Aún recuerdo mi emoción.
Pero muy pronto, nuevas pruebas vinieron.
De igual
manera, nuestra vida cristiana estará siempre llena de pruebas de todo tipo.
Unas más fuertes que otras, unas más extensas que otras, unas que requieren
sabiduría y entendimiento, otras en las que se necesita templanza y dominio
propio. Pero ante todo, es importante, mantener siempre la verdad en nuestras
mentes y corazones ante las pruebas.
Santiago
1:2-3 dice “Hermanos míos, ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se
vean sometidos a pruebas de toda clase. Pues ya saben que cuando su fe es puesta
a prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza el sufrimiento” (itálicas agregadas).
Santiago nos exhorta a sentirnos dichosos, esto no quiere decir que aparentemos
felicidad en las pruebas, porque las pruebas son dolorosas, tediosas y
a veces tan pesadas, que sentimos no poder más. Lo que Santiago nos pide es más
bien el tener una actitud positiva ante las pruebas, sacando el mayor provecho,
aprendiendo, fortaleciéndonos, sabiendo que estamos perfeccionándonos mediante
ellas (Santiago 1:4) y sobretodo, dando gracias a Dios, pues Él ha prometido
que estará con nosotros aun cuando atravesemos el valle de sombra de muerte.
¿Estas pasando
por una prueba muy difícil? Si es así, mantén viva tu fe, pidiendo lo que
necesitas para pasar la prueba, pues el poderoso de Israel peleará por ti. Y si
acabas de salir vencedor en alguna prueba que pasaste, haz lo que hicieron los
Israelitas, luego de pasar el Jordán en seco: *Reúne “12 piedras” y edifica un
monumento que te recuerde siempre la victoria que obtuviste con la ayuda del
Señor.
¡Bendiciones!
*Leer Josué Capitulos 3 y 4.
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